La montaña como metáfora de la vida
Para cerrar el 20 Congreso Peruano de Gestión de Personas, la escaladora española Araceli Segarra brindó una conferencia motivacional en la que su experiencia durante el rodaje del documental “Everest” en formato IMAX le sirve para valorar los diferentes aspectos de la naturaleza humana, que en condiciones extremas como la que vivió se llega a expresar al límite.
Extrapolables a la empresa y a la vida en general, existen algunas claves que Segarra detalló como vitales para alcanzar el éxito. En su caso, esa meta fue llegar a la cima del Everest pese a las terribles condiciones climáticas y a la trágica muerte de varios miembros de otro grupo de expedicionarios con quienes se cruzó en la ruta.
Antes que todo, una alta dosis de motivación nos moverá a hacer cosas. Hay que encontrar aquello en lo que podamos mostrar ese genuino deseo de hacer algo. “Yo sería la primera española en llegar a la cima más alta del mundo, es una fuerza muy grande”, comenta.
Después viene la toma de decisiones, es decir, armar un plan de desarrollo similar al que ella tuvo que hacer con la troupé de viajeros para armar el ascenso. Incluso, se plantean alternativas para tomar decisiones por si algo falla o cambia repentinamente. “En nuestro caso podía tratarse de seguir avanzando, de acampar, de descender”, agrega. Si hay que retroceder un poco, ello no debería ser motivo de tristeza o tomado como un fracaso. Todo depende de la actitud que se tome delante de una situación.
Quizá el siguiente punto sea el más difícil de aplicar tanto en la vida empresarial como la personal. Se trata de romper los paradigmas, esas ideas que limitan nuestros sueños y la misma acción de emprendimiento. “El trabajo en equipo no llega a ser completamente fluido si no viene con confianza en los demás, quienes tienen que estar al tanto del objetivo común. Tanto escalar como filmar me demostraron que el grupo humano es lo más valioso y cada persona posee una cualidad capaz de complementar las de los demás”, explica.
Es allí donde el líder demuestra por qué lo es: por su capacidad para encauzar personalidades distintas en pos de una sola meta. “Es clave plantear objetivos claros, pero también explicar el modo cómo conseguirlos. De eso también se trata gestionar el éxito: del empeño, el esfuerzo, la calidad de la relación entre los miembros del grupo”, agrega.
Segarra concluye esta charla con la pregunta que alguna vez le hiciera un periodista, luego de la hazaña en el Everest. Si te dieran a escoger entre ir directamente a la cima o solo hacer el recorrido sin conseguir la meta final ¿con qué te quedarías? “Sigo quedándome con el trayecto, porque el viaje es lo mejor, es allí donde aflora tu fortaleza, conoces al otro en sus debilidades también, se crea la camaradería y el trabajo es satisfactorio si se pueden compartir los logros”.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
Enviar a un amigo






